domingo, 5 de julio de 2015

Siempre hay más de un bebé durante un embarazo.



“Vas a ser papá”, “vas a ser mamá” estas palabras despiertan una serie ideas, deseos, angustias, dudas, temores, emociones encontradas pero también una serie de fantasías que girarán en torno a ese nuevo ser. 

El cuerpo de la mujer pasará por varios cambios para preparase al nacimiento del bebé, pero también la mente de los futuros padres se prepara para hacer un “nido psicológico”. Ese nido psicológico está compuesto de un mundo representacional tejido con fantasías conscientes, preconscientes o inconscientes. Sergie Lebovici (1973) teorizó esto nombrando a cuatro bebés que existen en el mundo representacional de la madre durante la gestación psíquica de ese bebe real. Estos bebés son: El bebé imaginario, el bebé de las fantasías inconscientes (icc), el narcisista y el cultural (o mítico).
1. El bebé imaginario.
Este es el bebé que la madre imagina mientras que el real está en su vientre, es producto de sus ensueños, y portara el “destino trangeneracional”. El bebé imaginario es el fruto de la planificación del embarazo en algunos casos, rodeado de un gran valor, producto de las fantasías conscientes o preconscientes. Toma más presencia durante el segundo trimestre del embarazo donde los movimientos provocan las interpretaciones de los padres como: “Será futbolista”, “va ser bailarina”, “Será muy inquieto”, “Nos está saludando”. En la fantasía y en los posibles nombres se podrán observar los mandatos transgeneracionales.
2. El bebé de las fantasías inconscientes (Icc).
Pero no siempre se tiene consciencia de las fantasías, habrá otro tipo de fantasías que aparecerán, sobre todo en los sueños. S. Lebovici nombro a este complejo de fantasías como “El bebé de las fantasías Inconscientes”. Este es el bebé en donde las angustias de la infancia aparecerán, a pesar de que el médico mencione que todo va bien durante el embarazo, estas fantasías pueden tomar fuerza y preocupar a la futura madre. Este “bebé” hace presencia a través de fantasías de que él bebé nacerá con alguna deformación, que nacerá muerto, que está comiendo el cuerpo de la madre desde adentro, etc. Es normal la preocupación materna, incluso será indispensable para que existan los cuidados necesarios. Pero si se intensifican esas fantasías, se recomienda un acompañamiento psicoterapéutico o empezar un psicoanálisis.
3. El bebé cultural (mítico)
Es el bebé cargado de todas las referencias culturales. A través de los cuidados aportados al bebé, sus padres introducirán su cultura. Está relacionado con la idiosincrasia de los padres y frecuentemente se le asocia a un mito. En algunos casos esas fantasías desembocan en el nombre que se ha elegido. Los nombres suelen ser de héroes, dioses, líderes sociales, personajes literarios, bíblicos. Puede suceder que el futuro niño se sobre identifique con ese nombre y quede atrapado en un mito que le es ajeno y al cual es condenado para actualizarse cada vez que lo nombren.
4. El bebé narcisistico.
Hay fantasías que van encaminadas a que el futuro bebé deba realizar los deseos incumplidos de sus progenitores y llegar a ser un gran hombre o un héroe en el lugar de su padre y, si es niña a casarse con un príncipe azul, o que realice los éxitos profesionales que los padres no han cumplido.
5. El bebé real.
Este es el bebé que los padres ven una vez que nace, es el bebé real, producto de sus interacciones. Es el que los padres tienen en sus brazos, que está sumido en su crítica indefensión, es el lugar de encuentro de los cuatro bebés anteriores. El duelo de las fantasías anteriores caerá sobre el bebé real. 

No está mal que esas fantasías aparezcan, como dijimos anteriormente serán necesarias para crear el nido psicológico donde llegará ese bebé, sin embargo cuando los padres no quieren abandonar esas fantasías o ni siquiera son conscientes de ellas, pueden ocasionar conflictos de pareja y más tarde con el niño.

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